Regresar arriba

Los nuevos Ana Frank del siglo XXI: niños de Siria que sufren la guerra

En el fuego abierto de la guerra en Siria, los niños mueren ante la indiferencia del mundo.

Actual

La guerra en Siria ha dejado graves secuelas. La crisis humanitaria de refugiados, desplazados y la problemática de los sirios que han quedado atrapados en los combates de la región es alarmante.

Tras seis años del comienzo de esta guerra, han muerto entre 320 mil y 450 mil personas. De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos 149 mil son civiles y 16 mil han sido niños.

Hace 70 años, un 25 de junio de 1947, se publicó ‘El diario de Ana Frank.’ A través de sus páginas, nos estremecimos y reflexionamos con el relato de una niña judía que vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

La memoria de Ana Frank nos queda claro que estos desastres humanitarios no deben de existir, pero en el territorio sirio esto parece no importar, repitiendo la historia de Ana en otros niños que han fallecido o sobreviven en Siria.

Aylan Kurdi

La familia de Aylan, un niño kurdo de Siria, viajaba en un bote con otras personas que intentaban pasar de las costas turcas a las griegas.

El viaje terminó siendo un desastre. Junto con su hermano Galip, de cinco años, y su madre Rehan, Aylan perdió la vida cuando el bote en el que viajaba naufragó.

Aylan Kurdi tenía tan sólo tres años. Su cuerpo fue encontrado en las costas de Turquía. Su familia escapó del acecho del Estado Islámico en Siria y logró llegar a territorio turco.

Los Kurdi habían solicitado refugio a Canadá pero la Oficina de Ciudadanía e Inmigración de este país rechazó su petición de asilo. Luego de esta respuesta, la familia quedó atrapada en Turquía y, decididos a salir de este país, optaron por viajar en un bote, pese a los riesgos.

www.abc.es

Abdullah Kurdi, padre de Aylan y Galip, sobrevivió al naufragio y dio un mensaje al mundo para que éste despierte de su indiferencia.

La historia de esta familia dejó de ser anónima cuando la fotógrafa Nilüfer Demir tomó y publicó la fotografía del pequeño Aylan tendido, sin vida, a merced de las olas del mar, en la playa de Turquía Ali Hoca Burnu.

Hudea se rinde ante una cámara fotográfica

Esta imagen, que se difundió en redes sociales, muestra a una niña levantando sus brazos como símbolo de rendición, ante una cámara.

Hudea es el nombre de la niña, de cuatro años, que se encontraba en el campo de refugiados de Atmé, Turquía.

“Son los niños los que reflejan sus sentimientos con inocencia”, expresó, en entrevista para la BBC, Osman Sagirli, fotoperiodista, quien captó con su teleobjetivo la reacción de Hudea.

La pequeña pensó que la cámara era un arma y, debido a su experiencia, ella reaccionó de manera temerosa. “Me di cuenta de que estaba aterrorizada después de tomar la foto porque se mordía los labios y levantaba los brazos”, relató el fotoperiodista.

europapress.es

Hudea llegó a este campo de refugiados, en 2014, junto con su mamá y dos hermanos. Este sitio está ubicado en la frontera de Turquía con Siria, a 150 kilómetros de la ciudad natal de Hudea y su familia, Hama.

Hasan sobrevive en las calles de Alepo

Siria es uno de los peores lugares para ser niño. El caso de Hasan y de cientos más lo demuestran.

Hasan, de diez años de edad, caminaba todos los días por las calles de Alepo en busca de agua para su familia.

Los bombardeos y enfrentamientos en esa zona han sido intensos, hasta el grado de dejar a esta ciudad en las ruinas, como una ciudad fantasma.

En uno de los enfrentamientos, una bala alcanzó a Hasan e impactó en su cuello. ¿Las consecuencias? El lado derecho de su cuerpo fue afectado, perdió su movilidad.

Las palabras de Hasan, registradas para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), describen la condición en la que se encontraba en aquel momento: “Mi mano está un poco torcida por la metralla en el cuello. Ahora suelo usar la mano izquierda para llevar el bidón de agua.”

www.unicef.es

Violaciones a sus derechos

De acuerdo con la UNICEF, en 2016, los grupos armamentistas implicados en el conflicto reclutaron a 851 niños soldados.

Con sólo la mitad de los hospitales funcionando en Siria, los niños adolecen de las secuelas físicas y psicológicas. Los refugiados y desplazados se enfrentan, al salir de territorio sirio, a otros graves problemas como son los viajes en bote, planeados y organizados por traficantes, así como a la austeridad de los campos puestos a disposición de los migrantes.

La suerte de los niños que se quedan en Siria no es diferente: tienen que sortear enfrentamientos, ataques y bombardeos así como ser reclutados por el Estado Islámico u otro grupo.

 

#LGS

 

 

 

 

 

 


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe todas las noticias relevantes en tu e-mail