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Esto es amor: chofer de autobús trabaja con su esposa de copiloto; ella tiene Alzheimer

Don Mario tiene 71 años y trabaja 10 horas diarias para poder comprar los medicamentos de su esposa. 😢

Al momento

Y aunque en ocasiones nos da por pensar que el amor es sólo una fantasía, de repente llegan ante nosotros historias que nos hacen recuperar la fe; para muestra esto que a continuación les contaremos.

Mario Núnez, tiene 71 años de edad, y desde las 5:30 de la mañana se sube a su autobús de pasajeros para luchar por la vida. Él y su esposa son de Coquimbo, una ciudad situada al norte de Chile.

Por si la historia de un anciano de 71 años trabajando jornadas de hasta 10 horas es conmovedora, saber que lo hace al lado de su esposa Fresia, quien desde hace 4 años padece Alzheimer, es desgarradora.

Don Mario no tiene quien le pueda apoyar en el cuidado de su esposa, y tampoco tiene dinero para pagarle a alguien que se encargue de ella, así que todos los días, no importando el clima, debe levantarla y llevarla como copiloto en el camión de pasajeros que maneja.

“Haga frío o calor, o como sea que esté el clima, tengo que levantarla. A mí me da pena hacerlo, porque la veo durmiendo y no quisiera. Le pongo su ropa, le lavo los dientes, tengo que llevarla al baño y limpiarla cuando hace sus necesidades porque ella no es autónoma para hacerse sus cosas”, dijo.

La gran historia de vida de esta pareja, fue difundida a través de una usuaria de Facebook y logró hacerse viral.

“Me subí a la micro y todos los días es una historia distinta… Pero esta me duele. La señora que va durmiendo es esposa del conductor ella tiene Alzheimer y lamentablemente tiene que salir a trabajar con ella porque su jubilación no les alcanza para vivir… Ni siquiera para pagarle a una persona para que la cuide”.

“Lo peor es que se burlen de ella”

El señor Mario declaró para la prensa chilena, que es muy difícil su situación, pues ambos cuentan con una edad avanzada y en ocasiones su esposa se le ha caído. “Yo tengo que agotar todos los medios para poder cumplir con mi obligación de pareja […], he golpeado muchas puertas pidiendo ayuda, pero no he recibido ninguna respuesta”, confesó.

Dice que en ocasiones algunos de sus pasajeros lo apoyan, pero otros más se burlan de la condición de Fresia, y eso es lo que más le duele.


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Camino, observo, pregunto y escribo.