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¿Sabías que estos famosos empezaron desde abajo?

Jalaron cables, vendieron comida en la calle, fueron meseros pero su talento los llevó a ser celebrados y aplaudidos.

Gossip

Hoy sus nombres ocupan carteleras, llenan estadios, tienen diversos estrenos en fila o después de muertos siguen vendiendo discos, pero antes de que su talento los llevara tan lejos, estos famosos tuvieron vidas bastante modestas.

Omar Chaparro

Omar proviene de una familia humilde de Chihuahua, allá estudió Administración de Empresas y tuvo chambas como taquero, repartidor de pizzas, mesero, barman, entre otras.

Su vida cambió cuando hizo un casting para ser locutor en Chihuahua y ahí comenzó su vida en los medios, la cual ha sido exitosa e imparable, además le permitió dar el salto al cine.

Dejó su trabajo fijo en Televisa y se fue a California con su familia porque, como ha dicho él mismo, su alma estaba a disgusto con lo que hacía en programas como Sabadazo: él quería más.

De acuerdo con las conferencias de superación personal que él mismo da, la fórmula de la felicidad es: F>RF+C+V, es decir la felicidad es más grande que tus referencias personales, más tus circunstancias más tu voluntad: básicamente significa que no importa de dónde vengas, ni que hayas padecido, siempre podrás superarlo con voluntad y lograr ser más feliz que eso.

A él, le funciona.

Vicente Fernández

El Chente nació el 17 de febrero de 1940 en el pueblo de Huentitán El Alto, Jalisco. En sus inicios, a los 14 años, participó en un concurso amateur en Guadalajara, donde obtuvo el primer lugar y comenzó a cantar en restaurantes, bodas, grupos familiares y de amigos, mientras alternaba vendiendo lechuguillas de tequila hechas en casa.

En 1960 actuó con gran éxito en un programa de televisión llamado La calandria musical, transmitido en Guadalajara. Impulsado por eso, en 1963 llegó a la Ciudad de México donde se incorporó a la plantilla del restaurante El amanecer tapatío: sí, cantaba en un restaurante.

En su cuenta de Instagram subió una foto de esos años, donde explica que llegó con Cuquita, su esposa, llenos de deudas.

“Me mudé a la Ciudad de México en 1963 con mi Cuquita. Ya éramos esposos. El dinero no alcanzaba. Llegamos debiendo hasta los muebles de donde vivíamos. Estábamos llenos de deudas. Pero sin importar nada de eso, era el más feliz al lado de mi mujer”.

Ahora que está en la gira del adiós, usa el hashtag #AdiosDeUnGrande, y sí que lo es.

Juan Osorio

Este productor de telenovelas mejor conocido como el ex de Niurka, tuvo unos inicios por demás humildes en Televisa. Él mismo ha contado que se paraba afuera de la empresa y se ofrecía a cargar maletas de quienes llegaban o se iban.

Así conoció a Silvia Pinal, quien lo metió a los foros donde igual comenzó haciendo lo que podía y pasó de jalacables a coordinar un capítulo del Chapulín Colorado en 1977.

De ahí trabajó incansablemente hasta convertirse en productor ejecutivo de telenovelas, debutando en esta área en 1986 con El Padre Gallo; entre sus grandes éxitos figuran Mi segunda madre, Vivo por Elena, Siempre te amaré, Velo de novia y otros, hasta llegar a Mi marido tiene familia, de 2017, donde Silvia Pinal aceptó participar por los buenos recuerdos que tiene de Osorio.

“Juanito era muy jovencito cuando lo conocí, casi era un niño y empezó a trabajar conmigo, y es una gente muy eficiente, con muy buenos resultados; empezó conmigo y se colocó luego, luego”, dijo en Telefórmula.

Juan Gabriel

No tengo dinero ni que nada que dar fue la canción que lanzó a Juan Gabriel a la fama (y también la que más prendió durante el improvisado homenaje que le hicieron en Garibaldi el día de su muerte).

Juanga se inspiró en su propia vida: hijo de campesinos, con su padre internado en La Castañeda, su madre trabajó como empleada doméstica mientras él crecía en un internado.

A los 13 años escapó de la escuela y se dedicó a vender en la calle artesanías de madera, mimbre y hojalata que él hacía. Cuando cumplió 14 años regresó con su mamá y su hermana para dedicarse a la venta de burrito en Ciudad Juárez. Después comenzaría a buscar la oportunidad de cantar en bares de la ciudad.

Hoy, la calle en que nació, la 5 de mayo en Parácuaro, Michoacán, lleva su nombre; hay estatuas suyas en diversas ciudades y sus cenizas fueron homenajeadas en el Palacio de Bellas Artes pero de joven fue encarcelado por haber robado un radio que él quería para escuchar música.

Sus humildes orígenes nunca los olvidó, era conocido por realizar obras en beneficio de la niñez desafortunada. Fue benefactor de más de un centenar de menores albergados en una escuela llamada Semjase, creada en 1987 en Ciudad Juárez, Chihuahua.


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